Álvaro
Álvaro
Siempre he sentido una curiosidad difícil de explicar. Con el tiempo descubrí que muchas de esas obsesiones tenían sentido. El diagnóstico de TDAH me ayudó a entender por qué podía pasar semanas buscando información de una cámara fabricada hace sesenta años o intentando comprender un proceso artesanal hasta el último detalle.
Pero también entendí algo importante: más que las cámaras, lo que realmente me obsesiona es congelar el tiempo. Cómo detenerlo. Cómo conservarlo. Cómo conseguir que un instante siga existiendo muchos años después de haber ocurrido.
Quizá por eso siempre me he sentido tan cómodo contando historias a través del vídeo. Me apasiona capturar no solo lo que ocurre, sino también lo que se escucha: unas voces, unas risas, el sonido del viento o ese silencio que existe unos segundos antes de un "sí, quiero". Muchas veces son esos pequeños detalles los que, años después, consiguen transportarnos de nuevo a un momento.
La fotografía analógica, el Super 8 o el laboratorio llegaron después. Como distintas formas de responder a la misma pregunta: ¿cómo podemos conservar el tiempo de la manera más honesta posible?
Las cámaras nunca han sido un fin para mí, pero siempre me han servido como la excusa para acercarme a las personas. Gracias a mi cámara viví durante una temporada en Damasco, en plena guerra de Siria. Otra me llevó a convivir con un jugador del Arsenal mientras documentaba una parte de su vida. Hoy siguen llevándome, casi cada fin de semana, a contar historias de personas que están viviendo uno de los días más importantes de su vida.
Al final, eso es lo que hacemos en You&Me. Intentar que el tiempo se detenga. No para hoy ni para mañana, para dentro de 30 años.
I've always felt a curiosity that's hard to explain. Over time I realised many of those obsessions made sense. Getting an ADHD diagnosis helped me understand why I could spend weeks digging into a camera made sixty years ago or trying to grasp an artisan process down to the smallest detail.
But I also understood something more important: more than the cameras, what really obsesses me is freezing time. How to stop it. How to keep it. How to make an instant still exist many years after it happened.
Maybe that's why I've always felt so comfortable telling stories through video. I love capturing not just what happens, but also what's heard: voices, laughter, the sound of the wind, or that silence that exists a few seconds before an "I do". Many times it's those small details that, years later, take us back to a moment.
Analog photography, Super 8, the lab — those came later. Different ways of answering the same question: how can we preserve time in the most honest way possible?
Cameras have never been an end for me, but they've always been an excuse to get close to people. Thanks to my camera I lived for a while in Damascus, in the middle of the Syrian war. Another one took me to spend time with an Arsenal player while I documented part of his life. They still take me, almost every weekend, to tell the stories of people living one of the most important days of their lives.
In the end, that's what we do at You&Me. Try to make time stop. Not for today or tomorrow — for thirty years from now.
Irina
Irina
Desde que recuerdo, siempre tuve la necesidad de contar lo que sentía a través del arte. De pequeña escribía cuentos, canciones y cantaba. Era el centro de las reuniones familiares, donde la gente esperaba oír mi repertorio del momento. Esa fue mi manera de expresarme durante muchos años. Me dediqué a ello profesionalmente y, después de unos cuantos escenarios, garitos, un millón de horas en el local de ensayo y un largo etcétera, la música se volvió para mí como ese chico que siempre te hace daño, así que con mucha pena dejé de hablarla de cerca.
Y aunque abandoné el proyecto musical, la docencia era mi trabajo, y estuve dando clase de música en un colegio durante cinco años. Hasta que un chico del que me enamoré (Álvaro) me dejó una cámara y despertó a la Irina fotógrafa. Desde ese día el rumbo de mi vida cambió, y ahora siento que mi trabajo me representa por completo. Me apasiona ser testigo de tantos momentos que puedo contar a mi manera para que queden. Es una suerte poder hacerlo.
Soy muy sensible, empática, apasionada y perfeccionista. Amo el mar, mi familia, el orden, conocer lugares nuevos, las buenas conversaciones y las cosas hechas con amor y lo más naturales posibles: la comida, la ropa de algodón, los cosméticos, todo lo que se pueda mantener sin tóxicos.
Siempre buscando lo bonito y viviendo en sintonía con lo que soy.
For as long as I can remember, I've needed to tell what I felt through art. As a child I wrote stories, wrote songs, and sang. I was the centre of family gatherings, where everyone waited to hear my repertoire of the moment. That was my way of expressing myself for many years. I made a career of it, and after a good few stages, small venues, a million hours in the rehearsal room and a long etcetera, music started to feel like the guy who always breaks your heart, so with real sadness I stopped speaking to it up close.
Even after leaving the music project, teaching was still my job. I taught music at a school for five years. Until a boy I fell in love with (Álvaro) left me a camera and woke up the Irina who takes pictures. From that day my life took a different course, and now I feel my work is fully mine. I love bearing witness to so many moments that I can then tell in my own way, so they last. It's a real luck to do this.
I'm very sensitive, empathic, passionate and a perfectionist. I love the sea, my family, order, discovering new places, good conversations, and things made with care and as natural as possible: food, cotton clothes, cosmetics, anything you can keep free of chemicals.
Always looking for the beautiful, living in tune with who I am.